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Ptr. Sergio William Castillejos Toledo
Distrito de Zumpango, Misión Mexiquense
¿Sabías que lo que llamamos "Flor de nochebuena" no es realmente una flor? Intentaré explicarlo: en temporada navideña disfrutamos mucho de la "Flor de nochebuena" (Euphorbia pulcherrima), con su llamativo color rojo o amarillento. Y quizá podrías pensar que esos pétalos rojos tan bonitos eran la Flor de nochebuena; pero no. Las flores de nochebuena son mucho más pequeñas, y se sitúan al centro de esas "hojas modificadas" llamadas "brácteas". Y resulta que esas brácteas tan coloridas son un accesorio para asegurar la polinización de las flores de nochebuena (mucho más pequeñas).
Hay algunas lecciones que podemos aprender de esta confusión tan común. En primera instancia podríamos pensar en la cantidad de veces que confundimos la flor con la bráctea, especialmente en el cristianismo. Cuando conocemos a Jesús nuestra vida cambia por completo; de eso no hay duda, pero muchas veces las personas no miran con facilidad a Jesús, pues se quedan sorprendidos con las brácteas.
¿Cómo es eso? Bueno, es muy común que cuando nos hablan de Jesús nos cuenten los "beneficios" de seguirle. ¡Imagínate! Hay quienes alegan que todos tus problemas se resuelven, que todo marchará lo más bien, y que el sufrimiento prácticamente terminará para ti. ¡Suena tentador! Aceptar a Jesús es tan increíble, que aunque no recibieras ningún beneficio de esos, estoy seguro que lo aceptarías sin respingo, pero quienes realizan dichas aseveraciones están mostrando las báctreas, mas no la flor en sí.
Quienes vivimos para Jesús estamos tan impresionados con Él que nos deleitamos en mirarlo a Él, y solo a Él. Tristemente, muchos se quedan atónitos ante las brácteas, y aunque son útiles, no representan la esencia del cristianismo. Y así pasa incluso con los más religiosos, que enarbolan el servicio, la obediencia, o las promesas.
El verdadero cristianismo consiste en depender de Jesús, vivir tan unido a Él, que estemos convencidos que "separados de [Él], nada podemos hacer" (Juan 15:5). Probablemente, nos hayamos acercado a Cristo por alguna "bráctea" del evangelio, pero no te quedes en esas "hojas modificadas", enfoca más los ojos y mira al tierno Jesús en medio de todo, y entrégate por completo a Él.