Menu


Ptr. Abimael Vásquez Gómez
Departamental de Jóvenes en la Unión Mexicana Central A.R.
"No quites" (Salmo 51:11)
Si hoy quisieras pedirle algo a Dios, qué le pedirías? Es probable que tengas muchas peticiones para hacerle. No obstante, lo más esencial que hay que pedirle a Dios tiene que ver con la obra del Espíritu Santo en la vida nuestra, tal como lo hizo el rey David.
Este rey tenía una relación frecuente con Dios (Salmo 5:3). En la mayoría de las veces, todo lo que él quería o sentía, se lo decía a Dios, esperando de él su respuesta(Salmo 37:5); por lo que su mayor gozo lo encontraba en estar cerca de Dios (Salmo 16:11).
Sin embargo, al involucrarse con el pecado, la vida de David fue seriamente trastornada(2 Samuel 12:9,10). En su desesperado y triste mundo de pecado, David eleva siete peticiones a Dios:
Primero, él pide piedad. El dice:"Ten piedad de mi, oh Dios". Segundo, él pide perdón. El dice:"Borra mis rebeliones". Tercero, él pide limpieza espiritual de su alma. El dice:"Lávame más y más de mi maldad. Purifícame con hisopo". Cuarto, él pide alegría, en especial la de la salvación. El dice:"Hazme oír gozo y alegría. Vuélveme el gozo de tu salvación". Quinto, él pide que Dios ya no vea su pecado. El dice:"Esconde tu rostro de mis pecados". Sexto, él pide renovación. El dice, "Renueva un espíritu recto dentro de mi". Y finalmente, en séptimo lugar, David pide que no se le quite el Espíritu Santo. El dice:"No me eches de delante de ti, y no quites de mi tu santo Espíritu"(Salmo 51:11).
Esta séptima petición es muy significativa en todos los sentidos. David sabía que sin el Espíritu de Dios, su vida no tendría sentido. Fue el Espíritu quen ungió a David cuando recibió el llamado a ser rey(1 Samuel 16:13). Fue el Espíritu quien lo sostuvo a lo largo de su reinado, y quién también lo inspirara como músico, profeta y escritor(1 Samuel 23:2; Hechos 2:29). Por lo tanto, el Espíritu Santo fue muy importante para David. El no concebía una vida sin el Espíritu de Dios(Salmo 139:1-7). Su mayor preocupación era que el Espíritu de Dios lo abandonara.
Ahora bien, qué hace que el Espíritu de Dios se retire de las personas? Sin duda, la respuesta es el pecado. Los altos índices de maldad, en tiempos de Noé, hicieron que Dios dijera:"Mi Espíritu no contendrá más con el hombre"(Génesis 6:3). Jugar con el pecado y hacerle un lugar en el corazón, hizo que el Espíritu de Dios se retirara de la vida de Sansón(Jueces 16:20). Y de igual modo, la desobediencia a los mandamientos divinos, también fue la causa que el Espíritu de Dios abandonara al rey Saúl(1 Samuel 15:26).
En consecuencia, en todos estos casos, el final de sus días fue lamentable y vergonzoso. Los ante diluvianos terminaron pereciendo en agua(Mateo 24:39). Sansón murió aplastado por los muros del templo de los filisteos(Jueces 16:30). Y el rey Saúl, terminó suicidándose(1 Samuel 31:4).
Por lo tanto, el mundo necesita del Espíritu de Dios. Sin él, la vida es un caos y oscuridad. Que él esté en el mundo y en especial en las personas, todo tiene significado y orientación. Lo desordenado se vuelve en orden, las tinieblas se vuelven luz, la muerte se torna en vida, lo vacío en lleno; lo escaso en abundante, entre otros(Génesis 1:2). No obstante, si el hombre permite que el pecado entre y permanezca en su corazón, el Espíritu le llamará al arrepentimiento, pero si no hay respuesta, él tendrá que retirarse porque se habrá cometido el pecado imperdonable, es decir, el de no hacer caso a la voz del Espíritu(Juan 16:8; Mateo 12:32); por lo que el mundo y la vida humana, sin el Espíritu de Dios, vendrán a ser como "metal que resuena o cimbalo que retiñe"(1 Corintios 13:1), y quedarán expuestos a perecer, pues él Espíritu es el que da la vida(Juan 6:63).
En fin, si aún no aceptas a Dios o si ya lo hiciste, pero el pecado es frecuente en ti, recuerda que el Espíritu te estará llamando a dejar ese tipo de vida; si le haces caso, recibirás gran bendición, pero si no e insistes en rechazarlo, él lamentablemente se alejará de ti, y tu final llegará a ser semejante a la de aquellos de los cuales también se alejó en el pasado. Y peor aún, tu final puede ser la pérdida total de tu alma, pues el Espíritu es las arras o garantía de la salvación del hombre(Efesios 1:13,14).
Por lo cual, hoy decide aceptar a Dios. Decide renunciar a toda especie de mal y entregáte plenamente a Dios. Si lo haces, el Espíritu vendrá sobre ti y él te hará construir una vida mejor para este mundo y para el venidero. De él se dice:"En quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu"(Efesios 2:22).
Por tanto, que tu decisión del día de hoy sea vivir para Dios y no para el pecado. Y que, como David, tu oración diaria sea:"No me eches de delante de ti, y no quites de mi tu santo Espíritu"(Salmo 51:11).
Pr. Silvino Tovar García