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Ptr. Sergio William Castillejos Toledo

Distrito de Zumpango, Misión Mexiquense

En 1765, un mesonero llamado Boulanger implementó un lugar para vender platillos preparados, y para darle difusión, colgó en el exterior un cartel que contenía una frase que traducida al español es: "Venid a mí todos los de estómago cansado, y yo los restauraré..." ¡El eslogan fue un éxito rotundo, al grado que muchas casas de comidas comenzaron a usar el término "restaurante", y a los cocineros se les llamaba "restauradores". 

Es alucinante el origen de esta palabra, pero mucho mayor debe ser el asombro al descubrir que las palabras que se usaron para promocionar una casa que vendía alimentos a la población tiene su origen en la Palabra de Dios. Mateo 11:28 versa "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar...".

Más de una vez nos hemos sentido agobiados por la excesiva cantidad de trabajo escolar, faenas domésticas, o responsabilidades variadas que nos corresponde cubrir. Pareciera que este mundo nos exige más allá de lo que nuestro cuerpo, nuestro tiempo, y nuestras energías podrían realizar.

Y Jesús, conociendo que la fatiga no solo se manifiesta de manera corporal, sino también mental, nos invita a recibir de él un descanso a todas esas actividades inacabables. El mundo sigue girando, el sol aparece y desaparece en el horizonte, y quizá nos sentimos tan agobiados que no encontramos qué hacer para corresponder a todas las exigencias impuestas.

La Palabra divina nos recuerda que cada día tenemos la oportunidad de acudir a Jesús para depositar en él nuestras cargas, nuestras preocupaciones, nuestras angustias y tormentos, y él, amablemente, las llevará.

Boulanger, el mesonero francés quería restaurar a quienes sentían sus cuerpos desfallecer por causa del hambre. Jesús promete restaurar no el estómago, sino la mente, la vida, y nuestras relaciones quebrantadas. Nuestros sufrimientos y pesares se desvanecen cuando confiamos en Él y decidimos emprender un viaje sin retorno hacia el conocimiento de la Verdad tal cual es en su Palabra. Acude a Jesús, quién prometió restaurarnos, darnos descanso, y darnos esperanza.